Los sofás no tienen sexo

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Como mujer no creo que los muebles ni las decoraciones tengan que responder a un sexo. Me reniego a que lo masculino y lo femenino esa una especie de orden imperativa a la hora de comprar nuestras cosas. Las mujeres deberíamos tener la libertad de elegir nuestras cosas, sin el miedo a la discriminación o burla de los demás.

No sé por qué, pero quería empezar este artículo con una proclama de liberación femenina, ya que en estos días ya no encasillamos en ningún tipo de rol preestablecido. Pero por otro lado, la independencia que hemos logrado, nos entrega la libertad de nosotras decidir y guiar nuestras vidas.

Esto lo digo porque hace unas semanas me dirigí a una tienda para comprar un sofá X, no tenía ninguna noción, ni nada visto previamente para mi compra. Pero fui con un amigo con el cual me llevé un mal rato, sus tipos de recomendaciones eran del estilo: este es perfecto para una mujer, mira este modelo, es como para un departamento de mujeres.

Se lo pueden imaginar, yo me reía y revisaba todos los modelos sin prestarle mucha atención. Bueno, eso fue al principio, terminó de agotar mi paciencia, ya que cuando me había decidido por un sofá seccional (me gustó porque me figuré todas las posiciones que podría alternar con él en mi living), el muy nefasto me dijo, está bien, pero elige un color de mujer.

Ustedes saben cómo nos ponemos cuando nos enojamos, me enervé tanto que se produjo una especie de lapsus en mí, ahora sólo recuerdo que mi amigo me ayudaba a llevar el sofá en su camioneta. No recuerdo qué le grite, pero recuerdo que le pare los carros, se lo merecía. Ahora mi amigo siempre dice, los sofás no tienen sexo y que él aprendió la lección a la mala.

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